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Creamos Hogares

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El Hogar Funcional de menores es un recurso residencial temporal donde se encuentran acogidos  menores caracterizados por encontrarse en una situación de riesgo dentro de su entorno familiar, que han experimentado situaciones graves de abandono y/o maltrato en sus familias. 

Cuando se detecta que un menor se encuentra en situación de riesgo dentro de su núcleo familiar, los Servicios Sociales de su zona de residencia pone en marcha una serie de recursos, tanto técnicos como económicos para que el problema se solucione y el menor pueda permanecer con su familia. La problemática familiar puede ser muy variada (malos tratos, drogodependencia, prostitución, penas privativas de libertad, problemas económicos, delincuencia, negligencia en el cuidado, abandono, etc).

Si por diversas circunstancias, muy particulares de cada caso, esta ayuda falla y se considera que el menor debe separarse de su familia, la administración pública asume su tutela o guarda, es decir, el menor ingresa en un centro de acogida de menores. Cuando el equipo técnico ha estudiado la situación del menor y considera que, por sus características y necesidades, el centro apropiado es un centro como los de nuestra Asociación, es derivado, habiendo diseñado la intervención del caso previamente en una reunión con las partes implicadas (SS.SS. localidad, Centro anterior, Dpto. del Menor y Nuevo Futuro). En el hogar viven junto con otros menores y educadores y donde se pretende que lleven una vida lo más normalizada posible, haciendo uso de los recursos de la comunidad como cualquier otro menor.

Los Hogares de Nuevo Futuro constituyen el recurso ideal para realizar este tipo de intervención, entre otras razones porque tienen un número de plazas reducido,  porque cada Hogar aprovecha y se integra en el entorno (al estar ubicados en barrios normales perfectamente integrados al resto de la población) y sobre todo por la forma en que se produce el contacto entre menores y profesionales: cálido, acogedor, familiar.

La vida en los hogares es totalmente familiar y se desarrolla como las de la mayoría de las familias: acuden al colegio, se divierten en los días de descanso y participan en las tareas del hogar. Los horarios a cumplir se establecen según la edad de los niños. Se fomentan los hábitos de higiene y las actividades extraescolares en el barrio y se procura conocer a los amigos que frecuentan.

Asimismo, el equipamiento de un hogar es similar al de cualquier familia convencional, con las especialidades que las leyes marcan para los centros de protección tanto en materia de prevención de riesgos como para ofrecer a los menores las condiciones idóneas donde vivir, que sientan el hogar como su propia casa.